Si en el paso de la vida te percibo y refugio mis anhelos de emoción,
cantaré por los tiempos que vivimos, lloraré por aquellos sin amor.
Por los sueños, nuestros viajes, nuestros ríos. Por las risas que largamos sin pensar.
Por la lluvia que mojó cada esperanza. Por los cielos que miramos junto al mar.
Como suelo sin apoyo verdadero, con canciones que jamás resonarán,
con caricias que ya no serán resueltas y memoria de tus besos sin tu paz.
Contradictorio, pensativo, rebuscado. Un sublime caballero del dolor.
Un juglar que canta lastima en el tiempo. Un “melanco” pasajero de tu amor.
El pasado que se filtra entre mis dedos, como agua imposible de parar.
Una muesca espontánea de lo eterno, que asegura que ahí siempre estarás.
Por la ruta del camino a las montañas. Por el vino que supimos saborear.
Por seguir el recorrido sin tu alma. Por saber que ya nunca volverás…















